ATRAVESAR EL RÍO TANTEANDO LAS PIEDRAS: LA INACABADA REVOLUCIÓN CHINA
TINGS CHAK
Beijing, China
La historia de la construcción del socialismo en China, a lo largo de sus diferentes etapas, incluye avances, intentos, errores y lecciones. En las últimas décadas del siglo XX, el movimiento socialista mundial se debilitó con la disolución de la Unión Soviética. En ese período, el sistema socialista de China pasó por una autotransformación a través de la reforma y apertura, bajo el liderazgo de Deng Xiaoping. Al mismo tiempo, observadores de todo el espectro político interpretaron esta nueva dirección como la sentencia de muerte del proyecto socialista en China, y como el inicio de un camino capitalista del país. Estos análisis iniciales, tanto de dentro como de fuera del país, no tenían la información necesaria ni el distanciamiento histórico para evaluar el carácter socialista de las reformas de China.
A pesar de los logros sociales, económicos e industriales del inicio del período socialista bajo el liderazgo de Mao Zedong, tres décadas después de la revolución, China seguía siendo un país muy pobre, y la mayoría del pueblo chino permanecía viviendo en la extrema pobreza. En esa situación, Deng declaró que “pobreza no es socialismo. Socialismo es eliminar la pobreza”, e intentó construir un nuevo camino para lidiar con las necesidades de modernización del país y de mejores condiciones de vida para el pueblo.
La reintroducción del capital privado y la integración de China en el sistema económico internacional formaron parte de los esfuerzos de desarrollar rápidamente las fuerzas productivas del país, priorizando estratégicamente algunas regiones para “dejar que aquellas que se enriquezcan primero lleven a las demás consigo”. En Occidente, de forma intencional o no, esa formulación tiende a ser reducida a “dejar que algunos se enriquezcan primero”, omitiendo la segunda parte de la expresión, que responsabiliza a los miembros o regiones más ricos del país a “llevar a los otros consigo” en dirección al objetivo de la prosperidad común. Eso expresa la pobreza de información sobre China que existe fuera del país, un factor crucial en las disputas sobre el concepto de socialismo.
En 2012, 34 años después del inicio del período de apertura, el líder del Partido, Hu Jintao, nacido en 1942, dijo en el XVIII Congreso del Partido que la corrupción se había convertido en una cuestión clave. "Si no logramos lidiar bien con esta cuestión", advirtió, "podría ser fatal para el Partido e incluso causar su colapso y la caída del Estado". En aquel Congreso, Hu fue sucedido por Xi Jinping, nacido en 1953, cuya primera iniciativa fue abordar esa cuestión y revivir la cultura socialista en China.
En su discurso inaugural como jefe del Partido, Xi se comprometió a "atacar tigres y moscas al mismo tiempo", refiriéndose a la corrupción que se había extendido desde los altos escalones hasta el nivel de base. El Partido lanzó las medidas de "ocho puntos" para sus miembros, para limitar prácticas como reuniones inconsecuentes y recepciones extravagantes, y defendió la diligencia y la economía.
En un año, el 25% de las reuniones oficiales fueron canceladas, 160 mil "funcionarios fantasmas" fueron removidos de la nómina del gobierno y 2.580 proyectos de construcción oficiales innecesarios fueron interrumpidos. Hasta mayo de 2021, un total de más de 4 millones de cuadros y funcionarios fueron investigados, con 3,7 millones de ellos habiendo sido castigados por la Comisión Central de Inspección Disciplinaria. Al menos 43 miembros del Comité Central y seis miembros del Politburó fueron castigados por corrupción, incluyendo ex ministros, gobernadores provinciales y presidentes de los mayores bancos estatales.
Los comentarios de Hu y las acciones de Xi reflejaron preocupaciones de que, durante el período de alto crecimiento después de 1978, los miembros del Partido se distanciaron cada vez más del pueblo. Durante los primeros meses de su presidencia, Xi lanzó una "campaña de la línea de masas" para acercar el Partido a las bases. Como parte de la campaña de Alivio de la Pobreza Dirigida lanzada en 2014, tres millones de cuadros del Partido fueron enviados a vivir y trabajar en 128 mil aldeas como parte de ese proyecto. En 2020, a pesar de la pandemia de Covid-19, China erradicó con éxito la pobreza extrema, contribuyendo al 76% de la reducción global de la pobreza en las últimas cuatro décadas.
El XIX Congreso Nacional del Partido Comunista en 2017 marcó un cambio en la principal contradicción enfrentada por la sociedad china, del desarrollo rápido de las fuerzas productivas al enfrentamiento del desequilibrio y del desarrollo inadecuado. En otras palabras, el período de reforma y apertura fue visto como una precondición para la construcción de una sociedad socialista moderna, pero su trabajo aún está incompleto.
Además de la autocorrección del Partido, las palabras y acciones fuertes de Xi contra "moscas y tigres" corruptos contribuyeron a la confianza del pueblo chino en el gobierno. Según un estudio de 2020 de la Universidad de Harvard, el índice de aprobación del gobierno central es casi unánime con el crecimiento más significativo en las regiones más subdesarrolladas del interior. Ese aumento de la confianza en las áreas rurales resulta del aumento de los servicios sociales, de la confianza en las autoridades locales y de la campaña contra la pobreza.
La guerra comercial de los Estados Unidos presionó a la ciencia china a avanzar en nuevas áreas, como inteligencia artificial, biomedicina, nanotecnología y fabricación de chips de computadora. Dos ejemplos de los rápidos avances son que la economía digital de China en 2022, fue responsable del 41,5% de su PIB, mientras que su tasa de penetración de 5G fue mayor que 50% en 2023. Aunque el crecimiento de esas industrias estratégicas ha sido fundamental para el desarrollo de China, el gobierno tomó medidas decisivas en los últimos años para restringir la "expansión desordenada del capital", apuntando específicamente al monopolio de las Big Tech y otros sectores privados, así como a la especulación inmobiliaria. Relacionado con ese tipo de medida, el número de multimillonarios en el país cayó un 36% en tres años (2021-2024). Al mismo tiempo, hubo un énfasis mayor en el combate a las tres montañas enfrentadas por el pueblo chino, que son los altos costos de educación, vivienda y salud.
Este es un buen momento, después de estos 75 años, para volver y estudiar el discurso de Mao de 1954, donde él destacó la necesidad de que China desarrollara ciencia y tecnología de forma independiente, paciente y humilde. En 2021, con la erradicación de la pobreza extrema y en el centésimo aniversario de la fundación del Partido, China logró alcanzar su "Primer Objetivo del Centenario" de construir "una sociedad moderadamente próspera en todos los aspectos" — en otras palabras, alcanzar Xiaokang para un país de 1.4 mil millones de personas.
Ahora, está en un camino desconocido para alcanzar su Segundo Objetivo del Centenario de construir "un país socialista moderno que sea próspero, fuerte, democrático, culturalmente avanzado y armonioso" hasta 2049, en el centenario de la fundación de la República Popular de China. Esas son características importantes de cualquier proceso de desarrollo, pero especialmente uno arraigado en la tradición socialista.