CONVIVIALISMO, OTRA POLÍTICA ES IMPRESCINDIBLE Y POSIBLE
JOSEP BUSQUETS Y MARTÍ OLIVELLA
Cataluña
Sufrimos la paradoja entre el mundo de desconcierto y de incertidumbre en que vive hoy la humanidad y la imponente fuerza de una sofisticada tecnología que se ofrece como respuesta a todos los problemas de este mundo. También vivimos otra paradoja, entre una humanidad abandonada a una escandalosa desigualdad creciente y una carrera desmedida, de delirios de grandeza sin límites.
Ante estas paradojas -que nos llevan al colapso irremisible-, debemos fortalecer la convivencia como condición social básica, hoy dañada por los valores que el sistema socioeconómico vigente impulsa y la sociedad acepta: el individualismo, el consumismo aberrante y el ansia de poseer sin límites, la desconfianza, las violencias estructurales y físicas…
El Manifiesto Convivialista* nos ofrece algunas pistas para mirar de salir de este callejón sin salida en el que nos encontramos. Se ha publicado en 2020 después de unos años de elaboración entre más de 300 personalidades intelectuales, asociativas y políticas de 33 países diferentes**.
El convivialismo no pretende proporcionar recetas políticas que valdrían para todo. Está en construcción con nuevas aportaciones. Pero, nos permite hacer preguntas en un marco teórico compartido y poner a prueba la coherencia y la aceptación de las medidas políticas que pueden ser propuestas por uno u otro actor cívico o político.
Ofrece unas pistas para superar las visiones únicas de la historia, con el reconocimiento de la pluralidad, con unos principios básicos, que no son únicamente producto de pensadores modernos sino que vienen de nuestras culturas ancestrales.
El mundo va a la deriva y al colapso; y, cualquier acción colectiva que aspire a ponerle remedio no puede llegar a buen puerto si todos los que se comprometen no están inspirados por un conjunto de valores claramente compartidos.
Las grandes doctrinas políticas heredadas de los últimos siglos (liberalismo, socialismo, comunismo, anarquismo) hoy ya no son guías suficientes, porque no nos dicen nada decisivo: ni sobre la finitud de los recursos naturales, ni sobre la pluralidad de las culturas, ni sobre la mejor manera de evitar la aspiración infantil a la omnipotencia, a la arrogancia (que los antiguos griegos llamaban hybris). Necesitamos, pues, re-aprender saberes ancestrales y al mismo tiempo innovar, integrar, superar las doctrinas heredadas.
El convivialismo pretende ser una filosofía política de la vida en común (de la convivencia) y una escuela política de vivir el arte de cooperar, de afrontar los conflictos pero, sin matarnos, sin explotarnos, sin destruirnos.
El neoliberalismo actual, ideología dominante, se basa en estas seis proposiciones:
- No hay sociedades, ni colectivos, ni culturas, sólo hay individuos.
- La ambición y el ansia de lucro son buenas. Greed is good.
- Cuanto más se enriquecen los ricos, mejor será, ya que todos nos beneficiaremos por un efecto de goteo (trickle-down effect).
- La única manera de coordinación deseable entre los sujetos humanos es el libre mercado sin restricciones y este (incluyendo también el mercado financiero) se autorregula solo para gran beneficio de todos.
- No hay límites. Siempre más es, necesariamente, siempre mejor.
- No hay alternativa (“There is no alternative”, como decía Margaret Thatcher).
El Convivialismo, en cambio, propone cinco principios más un imperativo categórico:
- No somos “dueños y poseedores de la naturaleza” sino que compartimos un destino común con ella.
- Condenamos todas las discriminaciones, de sexo, de color, de piel, de creencia o de religión.
- La principal riqueza es la de las relaciones sociales.
- La búsqueda de reconocimiento es la primera motivación humana.
- Es preciso acabar con los absolutismos, los autoritarismos y los despotismos.
Estos cinco principios tienen que estar equilibrados entre ellos, respetando primero el imperativo categórico de lucha contra la hybris, contra la desmedida. Y, de él, se pueden derivar cuatro orientaciones generales mínimas de una política inspirada en el convivialismo:
1º. Para 2040-2050 debemos tener un objetivo ecológico triple cero: cero emisiones de gases efecto invernadero, cero consumo de energías fósiles, cero residuos altamente tóxicos y de mayor riesgo.
2º. Reducción significativa de las desigualdades: instauración incondicional de una renta mínima y de un techo de renta y patrimonio, con un importe que no sobrepase aquél que mayoritariamente se percibe como moralmente (o socialmente) inaceptable.
3º. Hacer renacer el ideal democrático: articulando a la vez la democracia representativa parlamentaria con la democracia directa, deliberativa y participativa.
4º. Promover un universalismo plural (un “pluriversalismo”) que permita a las diferentes culturas, religiones o filosofías, dialogar y oponerse sin matarse.
Una sociedad convivialista pos-neoliberal, sólo podrá renacer plenamente si una mayoría de personas ven claramente qué van a ganar con eso y cómo vivirían mejor. Son ellas quienes tienen que determinar qué quieren rechazar de la sociedad actual, qué quieren conservar y sobre qué hace falta innovar. Se deben favorecer estas deliberaciones en todas partes: en las comunidades, en los centros educativos, en las asociaciones, en los puestos de trabajo, en las empresas de la economía social y solidaria, en los partidos políticos…
Del Convivialismo podemos extraer nuevas formas de hacer política para que los pueblos podamos recuperar el poder de hacer un posible y necesario, otro mundo más habitable para todos.
Las personalidades intelectuales, asociativas y políticas (300 de 33 países diferentes) que han co-firmado el Segundo manifiesto convivialista son de diferentes sensibilidades y procedencias transformadoras, como: Alberto Acosta, Marcos Arruda, Geneviève Azam, Michel Bauwens, Leonardo Boff, Alain Caillé, Mathieu Calame, Noam Chomsky, Denis Clerc, Eugenia Correa, Shirin Ebadi, Chistian Felber, Susan George, Daniel Innerarity, Eva Illouz, Christian Laval, Gus Massiah, Marguerite Mendell, Edgar Morin, Chantal Mouffe, Kari Polanyi, P.V. Rajagopal, Mathieu Ricard, Marshall Sahlins, Saskia Sassen, Sidharta, Boaventura de Sousa Santos, Patrick Viveret, Juliette Weber, Chico Withaker, Jean Ziegler…
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