COLONIALISMO Y REPRESENTACIONALIDAD: ¿CÓMO PENSAR, SIN SUBALTERNIZAR¿CÓMO PENSAR, SIN SUBALTERNIZAR A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS?A LOS PUEBLOS ORIGINARIOS?

CRISTIÁN MUÑOZ VERA
Chile

Introducción

Pensar críticamente las razones que fueron generando el complejo estado actual del “mundo indígena” en materia de pauperización, exige analizar “la representación del otro, desde una visión de colonialidad”.

Dicha interacción social, que se ha mal llamado “encuentro de 2 mundos”, en que cultura indígena y occidentalidad se intersectan para construir la sociedad latinoamericana, nos permite como ayer, interpretar el imaginario de lo “aborigen” como inferior, y que hoy continuamos reproduciendo.

En consecuencia, comprender las conexiones entre representación y colonialidad, permitirá no sólo entender el devenir de una relación desfavorable para una de las partes, sino también, visualizar formas de superación del racismo instalado en la posición dominante.

Colonialidad e imaginación subalternizadora

“Los indios son seres inferiores y su eliminación no es un delito, sino una

selección natural”. José Manuel Pando. Una de las características esenciales de la colonialidad, es su auto representación de superioridad; racismo que busca convertir al otro a su

imagen y semejanza; en fin, subalternizarlo.

La categoría de subalterno, puede vincularse a la teoría política de Gramsci y, en particular, a su texto “Cuadernos de la Cárcel”. En aquel contexto de sus descripciones sociales, la palabra "subalterno" refería a todo lo que aparenta un rango inferior a otra cosa, y que además puede aplicarse a cualquier realidad humana vinculada con situaciones de dominio, en las distintas formas de interacción social y no únicamente a las de clase.

Cuando Edward Said escribió un escueto prefacio para presentar una selección de reflexiones a los historiadores del Subaltern Studies, publicado en Oxford (1988), definió la palabra subalterno, tanto en términos políticos como intelectuales. De este modo, “subalterno” vendría a indicar la dinámica histórica, social y cultural entre la clase hegemónica y el conjunto de personas que somete al vulnerado por medios tanto coercitivos como ideológicos.

Sobre la imaginación del indígena como subalterno, Arturo A. Roig, al reflexionar sobre el libro “Ariel” de José E. Rodó, quien refiriéndose a Humboldt y Chateaubriand, respecto de sus descripciones de los nativos y paisajes americanos; Roig afirma que dicha manera de representacionalidad (en los europeos) no expresa una exaltación de la América Latina, sino más bien, elabora un recurso literario desde lo "exótico", y por tanto, sólo es una expresión estética, cargada de ideología colonialista.

En consecuencia, la representación colonial, no es otra cosa que racismo, cuya violencia no se reduce a la esclavización del indígena, sino a la subalternización de su “mundo”. Por ello, toda la cultura indígena: conocimientos, lenguaje, religiosidad, etc. son categorizados de “salvajes” y por tanto deben ser “superados” por la nueva cultura hegemónica: la occidental.

Resistir la subalternización

“La utopía está en el horizonte. Camino 2 pasos, ella se aleja 2 pasos y el horizonte se corre 10 pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. Eduardo Galeano.

Mostrado que el mundo indígena en América Latina ha sido imaginado como subalterno, cabe la pregunta ¿se consideran los pueblos originarios subalternos?

En el libro: "Visible: We Pelon" que reúne una serie de entrevistas realizadas a 21 mapuches residentes en Chile y que se mueven por ámbitos culturales diversos (arte, ciencia, educación y medios de comunicación); estos personajes reconocen su origen étnico y lo defienden, instalando la relevancia que posee para la construcción de una comunidad étnica, el fortalecimiento de la representación que proyecta el indigenismo en una sociedad que pretende lidiar con la discriminación a las diferencias. El interés en este libro, refiere a su capacidad de potenciar la visibilización del mundo indígena en una representación que supera la vetusta idea del indígena: “a pie pelao”.

Hoy podemos, cada vez más, observar un alto número de indígenas que manifiestan orgullo por su cultura de origen, y están asumiendo lugares de liderazgo e influencia en la construcción social, no sólo de su etnia; como es el caso de Rigoberta Menchú, Elisa Loncón, Eleazar López, entre otros. Al mismo tiempo podemos constatar, cómo una serie de agrupaciones indígenas que luchan por demandas reivindicatorias, se preocupan por la causa de los derechos indigenistas.

Dicha capacidad de resistencia, permite por ejemplo, avances en materia intercultural, con alto impacto en el campo educativo. De allí que hoy existen variados programas de Educación Intercultural y revitalización de lenguas originarias; esfuerzos que proyectan nuevas formas de superar la subalternización imaginada por la colonialidad.

Conclusión

Ahora bien, el hecho de que actualmente haya ejemplos de reivindicación y valoración positiva hacia lo indígena, ¿da por resuelto el tema de la subalternidad del indígena?, ¡de ninguna manera!. Sin ir más lejos, el 8 de noviembre (2024), desapareció una mujer mapuche, Julia Chuñil C., en la región de Los Ríos (Chile) Un caso de lesa humanidad, en razón de las amenazas que recibió por su activismo en defensa de su territorio.

Especial mención cabe ante dicha desaparición, la casi nula cobertura que los medios de comunicación oligopólicos de cadenas televisivas, han realizado sobre dicha tragedia. A diferencia de los esfuerzos en diversas agrupaciones sociales, que a la fecha siguen reclamando con la demanda: “¿dónde está Julia Chuñil?”.

En este sentido, debemos reconocer que las etnias amerindias que experimentaron una exclusión fatal, siguen bajo amenaza de ser subalternizadas. De allí la relevancia de la resistencia por parte de pueblos originarios; pero que también requieren del apoyo de no indígenas, para construir aquel “buen vivir”, que una sensibilidad pachasófica puede soñar, en compromiso, equilibrio y justicia.