LA EDUCACIÓN POPULAR Y LOS SUJETOS DE LA TRANSFORMACIÓN

CEPIS
Brasil

En la concepción de CEPIS, la educación popular no se limita a los procesos de enseñanza y aprendizaje, ni puede convertirse en política pública en el campo de la educación para sustituir el sistema escolar oficial. La Educación Popular se define como un instrumento al servicio de la construcción e implementación de una estrategia de poder para un nuevo orden social, alternativo al sistema capitalista.

El papel de la Educación Popular es contribuir a la construcción del Poder Popular, que presupone libertad y autonomía frente al Estado, al gobierno de turno y a la academia... y renovación permanente. Así, no puede existir Educación Popular fuera de la lucha popular, aunque su práctica también ayude a los movimientos populares en la lucha y conquista de una escuela democrática: pública, universal, gratuita, de calidad y laica.

Un presupuesto de la transformación social es que este proceso no tiene certeza de destino, plazo o modelo específico, ni garantía de evolución constante hacia una perfección imaginaria. El nuevo orden social, cuyo sueño es acabar con la explotación y la opresión de cualquier tipo y alcanzar la felicidad y la plena libertad, será obra de la voluntad de las personas que tengan la fuerza para construirlo.

Teóricamente, los sujetos de la transformación social son la clase de los asalariados que, desposeídos de los medios de producción, venden su fuerza de trabajo para producir mercancías. Sabemos que los trabajadores de la cadena de producción tienen una condición objetiva para luchar por la transformación. Sin embargo, sólo la situación concreta en la historia de las revoluciones define quiénes son los sujetos y qué modelos de sociedad construyen. 

Así, los sujetos en lucha, que asumen el horizonte del poder para la emancipación del pueblo, son los verdaderos sujetos de la transformación y, por lo tanto, los sujetos de la Educación Popular. La tarea de la Educación Popular es fortalecer el Poder Popular, el poder de las masas, el único poder efectivo, mucho más allá de tanques, estructuras, gobiernos…, capaz de realizar la revolución social cuando es consciente y organizada. Por eso necesita estar llena de amor y armada de conocimientos que son producidos por el trabajo, la lucha de clases y la investigación.

Pero revolucionar el orden social exige, además de voluntad individual y colectiva, un análisis riguroso de la formación social, económica y cultural específica de cada nación. Porque si cambiamos el mundo, el mundo también nos cambia a nosotros. Esta voluntad y este conocimiento se expresan en el proyecto de país, de sociedad y de mundo que queremos. Y se concreta en una estrategia de poder, asumida por una organización que aglutina y dirige las fuerzas sociales que están dispuestas a transformar.

La tarea de la Educación Popular es realizar la educación política, como proceso histórico, colectivo, liberador, con el objetivo de despertar la conciencia de clase y capacitar un ejército de militantes, en el plano político, ideológico, técnico y cultural, para cambiar vidas. Es un proceso permanente y continuo que incluye la acción, el estudio sistemático, la lectura, la pedagogía participativa y una actitud individual y colectiva consecuente con los sueños.