EXPLICAR LA HISTORIA DESDE ABAJO, CONTARLA DESDE LA SOLIDARIDAD
PABLO ACEÑA DE MESA
Torrejón de Ardoz, España
El concepto de la Solidaridad nace en el siglo XIX, encarnada en el movimiento obrero, que materializó la unión de muchos explotados frente a unos pocos acaparadores de los medios de producción. Más tarde, irrumpe la segunda Solidaridad, desarrollando el Estado del Bienestar (lamentablemente sólo en países del Norte), surgido de las luchas y el fortalecimiento del movimiento obrero junto al arraigo del socialismo, que institucionalizó determinadas leyes sociales que empezaron a proteger a la clase obrera, hasta que Thatcher y Reagan diseñaron su demolición, desde un neoliberalismo salvaje que nos ha llevado al dramático presente, donde la involución política y reaccionaria augura tiempos oscuros.
Uno de los 11 principios de la propaganda nazi creada por Goebbels, el de la vulgarización dice: “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad de las masas es limitada y su comprensión escasa; además tienen gran facilidad para olvidar”.
Quizá ahí radique la causa del triunfo de Trump, Milei, Netanyahu, Bukele, Meloni, Orban u otras figuras extremadamente perjudiciales para la Humanidad, porque han sabido construir un relato totalmente falaz y simplista, que favorece los intereses de unos pocos; asombrosamente asumido “democráticamente” por las propias víctimas de sus propuestas. Estos personajes y todo el sistema que les respalda representan a la Caquistocracia, que es el gobierno de los Estados controlado por las personas más ineptas, incompetentes y cínicas, que actúan con falsedad, desvergüenza y descaro; aplicando políticas de psicópatas.
Frente a esto, pero no sólo por ello, es necesario trabajar para construir un relato cargado de verdad, liberación y esperanza. Esa narrativa debe partir del diálogo de múltiples miradas, poniendo en el centro la Solidaridad, que acabe con los mantras del neoliberalismo, sintetizados a partir de Naomi Klein en “La doctrina del shock”: recortar gastos sociales, desregular y privatizar. Algunos de esos discursos alternativos surgen de la lucha ecologista, el pacifismo, el feminismo, el sindicalismo, los derechos humanos, las migraciones, la economía, los partidos políticos, los movimientos religiosos, los pueblos originarios, así como otros tipos de activismos por nacer. Ese relato ha de basarse en verdades sólidas, analizando la historia de la Humanidad como un proceso que camina hacia la nueva Solidaridad, salpicada de referencias como estas:
En mayo de 1978 Marianella García Villas, fundadora de la CDHES -Comisión de Derechos Humanos de El Salvador- fue detenida en el transcurso de unas manifestaciones campesinas. Fue torturada y violada por primera vez. Tras ser liberada, llena de odio y deseos de venganza, se dirigió a Monseñor Romero, pidiéndole un arma para vengarse. Romero vio en su drama el de miles de mujeres. Lloró con ella, la abrazó, y la acompañó hasta que Marianella decidió que por ese camino no encontraría la solución. Ella la encontró en una mayor determinación de su lucha por la defensa de los DDHH. El 13 de marzo del 83, a los 34 años, fue asesinada tras sufrir graves torturas infligidas por el ejército que la capturó mientras recogía pruebas del uso de napalm contra la población civil. Mataron a una persona, pero la semilla organizativa que ella sembró siguió dando frutos. Este es un ejemplo sobre el sentir con la otra persona, acogerla, abrazarla, acompañarla y acuerparla; condiciones inherentes a la Solidaridad.
En la carta de despedida de El Che a sus hijas e hijos, les dice: “Sean siempre capaces de sentir en lo más hondo cualquier injusticia cometida contra cualquiera, en cualquier parte del mundo. Es la cualidad más linda de un revolucionario”. Todo un legado de educación política y Solidaridad.
Durante su último discurso, en un contexto de huelgas, Luther King proclama: “Cuando los esclavos se unen, ese es el comienzo de salir de la esclavitud. Ahora, pues, mantengamos esa unidad”. Él nos traslada la importancia de la lucha de clases como elemento impulsor de la Solidaridad.
Durante los años de su juventud dedicados a la lucha por la Justicia y en contra del dolor que sufría su pueblo, a través de la guerrilla salvadoreña, Alicia Pacas tuvo momentos de desesperanza que fueron superados gracias a recibir noticias de que fuera del “paisito” había gentes y organizaciones que arropaban su soledad, solidarizándose con sus luchas y difundiendo su realidad.
La Solidaridad es hacerse cargo de la realidad de quienes sufren, asumirla como nuestra, pararlo todo para escuchar y dejarse interpelar, superar análisis sesudos y paralizantes que nos convierten en excelentes forenses de la realidad, para practicar la medicina preventiva, y celebrar nuestra rebeldía cargándonos de energía, para exigir mecanismos solidarios institucionales al tiempo que nuestra existencia queda marcada por la Solidaridad donde la palabra clave es encuentro. Caminemos haciendo de Ella una práctica imaginativa, comunitaria, introduciendo en nuestro relato, valiosas herramientas como la memoria individual y colectiva; el humor y la ironía capaces de desestabilizar a los poderosos; la protesta por la utilización de la tecnología para manipular mentes y corazones; la propuesta de creación y puesta en marcha de infraestructuras digitales públicas que superen la dependencia de las tecnológicas privadas y que fomenten valores acordados tras un diálogo democrático de calidad; la Cultura como herramienta generadora de valores, a través del cine (Hollywood transmite constantemente imperialismo y alienación), libros, canciones, poemas, pintura, etc., y sobre todo, planificar e implementar acciones formativas en diversos niveles, para incidir en el desarrollo de la conciencia de la Humanidad y la consciencia del poder transformador que nos es inherente cuando nos organizamos.