EDUCAR ES ENCANTAR MENTES Y CORAZONES

RANULFO PELOSO
São Paulo, Brasil

 “Libertad es una palabra que el sueño humano alimenta, que no hay nadie que explique, y  nadie que no la entienda” (Cecília Meireles)

Transformar el sentido de la humanidad es un permanente desafío, con su fragilidad, incompletitud y fugacidad, como lo es la misericordia y  la solidaridad. Pero es posible porque, en su debilidad, hombres y mujeres se aferran al polo positivo contrario a la codicia, a la intolerancia y a la maldad de la felicidad egoísta.

 Como una semilla reside en los individuos y los pueblos, como esperanza o nostalgia profunda, en el anhelo del Paraíso, de la Tierra sin males, del Cielo, del Mirvana, del Shangrilá... Dice un sabio latinoamericano que todo el mundo quiere ser feliz,  con derechos y sueños.Esto explica la eterna disputa entre quien quiere ser feliz solo y quien busca la prosperidad común, como construcción colectiva. 

En lo cotidiano y en la historia, este conflicto genera una guerra, donde los cazadores buscan imponer, por la fuerza o manipulación, su lógica inhumana. Entonces, combaten la visión comunitaria, afirmando que, sobre toda propiedad, pesa una hipoteca social

El mundo actual, lleno de crisis (económica, política, ideológica, sanitaria, ambiental, geopolítica...), desnuda sus contradicciones y manifiesta sus consecuencias: guerra, pobreza, hambre, violencia.... Faltan educadores/as para ayudar a los empobrecidos a leer y a percibir los mecanismos de explotación y para anunciar y convocar a todos/as a la construcción de un orden social que sea humano.

El proceso civilizatorio actual, globalizado por una élite, explota la producción de la riqueza y refuerza la dominación por las armas o autoritarismos. Su instrucción domesticadora inculca valores y modelos, que vacían y acomodan a la clase que trabaja. Esta apropiación produce desigualdad, pobreza y destrucción de la vida y del planeta.

Más allá de la demanda y de la protesta, la alternativa es apostar en una educación que prepare a los humanos para un nuevo modelo de sociedad. La prosperidad común será el pan repartido, el poder-servicio y donde prevalezca la verdad y la justicia. La tarea educativa irá mucho más allá de la escolarización y capacitación, será un proceso de concientización con la misión de humanizar la sociedad.

La Educación Popular es una concepción pedagógica  puede ser implantada como práctica educativa liberadora que despierta el potencial de los sujetos. En sí, la formación no cambia el mundo, pero personas formadas se transforman y transforman el mundo. Esta educación libertadora convoca a la clase oprimida a luchar por una sociedad humanizada.

La Educación será la suma de ciencia, de arte y de sueño, al servicio del humanismo. Usa conceptos y metodologías como instrumentos para ayudar a las personas a entender, decidir e incorporarse en la misión de ser felices, libres y solidarias. Su tarea es despertar su potencial productivo y creativo, y estimular para que asuman su papel de actores políticos y protagonistas.

La Educación Popular es un método de formación con el cual la persona, con toda su alma, se indigna con lo que deshumaniza, y se encanta con toda iniciativa de solidaridad. Esta práctica revoluciona el cuerpo, la mente y el corazón de educadores y educandos, generando autoestima, compromiso, gestos de belleza, garra, fiesta, cultura y compañerismo.