EDUCACIÓN POLÍTICA: UN CAMINO HACIA LA CIUDADANÍA ACTIVA
JARDEL NEVES LOPES/SECRETARIO EJECUTIVO
ODETE RIGATO MIOTO/COORDINADORA PEDAGÓGICA
CEFEP, Brasília-DF
La educación política tiene como objetivo comprender la política como ciencia del bien común y reconocer que las decisiones políticas interfieren en la vida cotidiana de cada ciudadana y ciudadano.
Partiendo de esta premisa, se entiende que somos seres políticos por naturaleza y, siendo así, el "ser político" involucra todas las relaciones humanas: familia, trabajo, Iglesia y sociedad en general. En todas estas esferas humanas, ejercemos política.
En Brasil y América Latina, el proceso de colonización estuvo marcado por mucha violencia. Las normas fueron dictadas siempre de arriba hacia abajo, sin ningún respeto a las poblaciones que ya habitaban nuestras tierras.
Este proceso, sumado al régimen de esclavitud de pueblos indígenas y africanos, ocasionó serios problemas a nuestra sociedad, que permanece, aún hoy, con una mala distribución de rentas y el racismo.
La Constitución Federal de Brasil de 1988, considerada la "Constitución Ciudadana", contó con una amplia participación popular en su construcción, teniendo como propuesta la construcción de un país para todos y todas; reconociendo los derechos de todas las personas, especialmente los de la(o)s más vulnerables, históricamente olvidada(o)s y marginada(o)s.
Desde entonces, amplios sectores de la sociedad luchan por la construcción de una democracia participativa. Y para que esto se realice de hecho, la educación política se convierte en una herramienta fundamental en la formación de conciencias críticas y emancipadas.
Fe y política en la construcción de la civilización
La relación entre Fe y Política a lo largo de la historia siempre ha sido crítica. La base de la Biblia, en el Antiguo Testamento, narra en muchos textos sobre el conflicto entre campo y ciudad, entre los derechos y la explotación. En este contexto, surgen los profetas, como portavoces del pueblo, que resguardaban los derechos de los más pobres, que denunciaban y anunciaban el Reino. Jesús asume el proyecto de defensa de los pobres, marginados, excluidos de su época (Cf. Lc 4,14-21); dijo que el Reino es de los humildes (Cf. Mt 5,19; 11,25); acogió a las mujeres y a los pequeños (Cf. Mc 10,13-16; Lc 13,10-13); acogió a los herejes y a los cismáticos samaritanos (Cf. Lc 17, 11,19; Jn 4,4-42) e incluso a personas de mala reputación (Cf. Lc. 7,36-50).
El Papa Pío XI (1857-1939) dijo que "la política es la forma más perfecta de la caridad". Frase reafirmada por el Papa Francisco, en la Carta Encíclica Fratelli Tutti (Cf. FT, 180).
A partir del Concilio Vaticano II, la Iglesia confirma con mejor entendimiento sobre la democracia, como sistema político que protege los derechos, la libertad de asociación, el servicio del bien común, entre otros (Cf. Gaudium et Spes, 73).
Los obispos de Brasil, a través del documento 105, Cristianos Laicos y Laicas en la Iglesia y en la Sociedad, destacan: que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que vise efectivamente a sanar las raíces profundas y no la apariencia de los males. La política, tan difamada, es una sublime vocación, es una de las formas más precisas de caridad, porque busca el bien común. (CNBB doc. 105, nr 258)
Las Escuelas de Fe y Política
En Brasil, las experiencias de las Escuelas de Fe y Política han fomentado la participación de cristianas y cristianos en la política. La primera Escuela de Fe y Política registrada fue creada en la Diócesis de Ji-Paraná, en Rondônia, por Don Antônio Possamai - SDB, en 1991.
Con la creación del Centro Nacional de Fe y Política Dom Helder Câmara (Cefep), en 2005, muchas otras Escuelas surgieron. Uno de sus ejes es la articulación de las Escuelas de Fe y Política. Se suma, aproximadamente, un centenar de Escuelas de Fe y Política o Fe y Ciudadanía, en ámbitos diocesanos, parroquiales y regionales. Cada Escuela tiene metodología de acuerdo a su realidad. A lo largo de este camino, se construyeron asociaciones con el Consejo Nacional del Laicado de Brasil - CNLB, la Comisión Brasileña de Justicia y Paz - CBJP, Pastorales Sociales, Iglesias Evangélicas, Universidades y Movimientos.
El CEFEP tiene como objetivo: "Fomentar en nuestro País un pensamiento social cristiano a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia y de los valores evangélicos, contribuyendo con la formación de líderes insertados en la política brasileña, en sus diferentes formas y niveles, a partir de una reflexión bíblica y teológica de las ciencias sociales y de la filosofía".
Las Escuelas de Fe y Política buscan:
1) Mantener un curso regular, con un contenido bíblico-teológico, a partir de la Doctrina Social de la Iglesia, además de materias auxiliares en las áreas de Ciencia y Filosofía Política, así como de Sociología y disciplinas afines;
2) Tener como objetivo principal la formación de conciencias críticas, la educación y la preparación para la militancia política a partir de la Fe; ya sea para ejercer un cargo político electivo, o para actuar en los diversos organismos de la sociedad y en las Pastorales Sociales;
3) Poseer vínculo estable con la diócesis, a partir del movimiento, de la pastoral, de los organismos o de los servicios a los cuales pertenecen; o aún, con la CNBB regional y/o con la denominación religiosa a la que se está vinculado.
Estas configuraciones, enumeradas arriba, dan a las Escuelas un diferencial en relación a las formaciones ofrecidas por universidades, partidos políticos u otras instituciones, pues se destinan a:
- a) Líderes cristianos para coordinar/animar trabajos populares.
- b) Consejeras/os de Políticas Públicas.
- c) Candidatas/os a cargos electivos en la vida pública/política partidaria.
- d) Agentes de las pastorales sociales y de movimientos populares.
- e) Multiplicadores de reflexión de carácter socioambiental/económico.
- f) Interesadas/os en actuar en los espacios del estado como gestoras/es.
- g) Miembros de Asociaciones.
- h) Sindicatos.
- i) ONGs.
- j) Colectivos.
- k) Miembros afiliados a Partidos Políticos.
Como propuesta de educar políticamente, se pretende, paulatinamente, aumentar el contingente de brasileños y brasileñas conscientes de su papel, en cuanto ciudadano y ciudadana, con protagonismo en la construcción de una sociedad más igualitaria, donde todos y todas tengan vida digna como garantiza la Constitución Federal en sus art. 5º (1988).