EDUCACIÓN POLÍTICA, EDUCACIÓN POPULAR Y EL SUEÑO MAYOR EDUCACIÓN POPULAR Y EL SUEÑO MAYOR
CEPIS
São Paulo, Brasil
«Hablo así sin nostalgia, hablo así porque sé
si mucho vale lo que ya se hizo, más vale lo que será».
Milton Nascimento
En tiempos de crisis, el espíritu y el optimismo de la práctica pueden verse afectados por el sentimiento de impotencia que provoca la derrota. Sin embargo, cuando analizamos la historia de la humanidad, vemos que está marcada por ciclos de derrotas y victorias de los pueblos. Altibajos, tiempos de pruebas y tribulaciones, siempre han formado parte del camino de quienes luchan por el reino de los cielos en la tierra. Y aunque atravesar el desierto no es tarea fácil, es en tiempos de crisis cuando los que capean el temporal necesitan reinventarse. Reinventarse para sobrevivir, existir y multiplicar el sueño de la tierra nueva.
En las culturas precristianas, el concepto de «remanente» era lo que quedaba de una población tras una guerra, una catástrofe natural o una serie de crueles invasiones y deportaciones. En otras palabras, la noción de «remanente» se daba en el contexto de la guerra. Los pueblos más feroces pretendían aplastar por completo a los pueblos conquistados. En sus informes, los reyes anotaban como «remanentes» a los que habían sido capturados, asesinados o deportados, para que los vencidos no pudieran rebelarse en el futuro. Sin embargo, siempre había un «resto» que lograba escapar al desierto.
Hoy hay quienes lloran los bellos tiempos del pasado y condenan toda la cultura moderna. Y hay quienes ven en la situación de crisis la oportunidad de volver a los orígenes, de retomar y recrear una metodología: «pequeños grupos, formación política, levadura en la masa, grano de mostaza, luz para el mundo». El tema del «remanente» hace referencia al retorno de los desanimados, partiendo del «remanente» que ha permanecido activo y se ha comprometido a transmitir la fe a las nuevas generaciones.
El «remanente», aplicado a la porción de luchadores del pueblo, se refiere a los que permanecen fieles al proyecto socialista y, por tanto, están dispuestos a ser levadura en la masa y multiplicar el sueño de transformación. Hay mucho que reinventar para dialogar con los desafíos de los nuevos tiempos; y la formación política, la educación popular y el trabajo de base continúan siendo herramientas fundamentales para que el pueblo interprete el mundo y sus contradicciones, y construya su autonomía y protagonismo como clase y sujeto de la historia.
Entender la crisis como un tiempo de preparación. La formación política es un pilar indispensable para aglutinar a los que quedan, establecer los principios de servir al pueblo y animar a la acción; fortalecer la convicción ideológica y la cosmovisión, para no rendirse al desaliento ni vender el sueño colectivo a cambio de la propuesta neoliberal que avanza a pasos agigantados.
Mezclarse con la gente para multiplicarse. Aprender a escuchar, a estar juntos para conocer los problemas, sus raíces y dar respuestas para lo inmediato, mientras se siguen construyendo los peldaños de un proyecto colectivo que ataque el problema de raíz. Todo ello con las personas y no para ellas. Desatrofiar y nutrir diariamente el cuerpo, la mente y el corazón, con ciencia, sueños y arte.
Estimular y fortalecer los procesos legítimos de lucha y sembrar las semillas de los sueños de revolución con paciencia histórica. Esta es la tarea ineludible que la historia ha legado a quienes resisten y creen en un proyecto de sociedad donde el derecho a una vida colectiva digna esté por encima del lucro de unos pocos.