“LA ECOESPERANZA": LA OPORTUNIDAD DE NUESTRA GENERACIÓN

FRANCISCO JAVIER VERA MANZANARES
Colombia / Cataluña

Hemos perdido la noción del valor de la vida, y cada vez se degrada más. Se refleja en la cruda realidad de la crisis planetaria que estamos viviendo, compuesta por tres principales crisis: la climática, la causada por la contaminación y la pérdida de biodiversidad. 

Las advertencias a las que nos enfrentamos como especie y generación tienen en común que amenazan a la vida y a los derechos humanos. Son producidas por el mismo motor: un modelo de producción y consumo en una sociedad que privilegia cosas materiales sobre los territorios, los animales, nuestro planeta y nuestro futuro. 

Este problema también impacta sobre la economía, la pobreza, los conflictos armados, la migración y muchos más aspectos. Es un problema integral, de una magnitud que aún no hemos dimensionado y una complejidad que tampoco imaginamos. Frente a ello muchos pueden sentirse impotentes o ansiosos por la incertidumbre que provoca el problema, tanto que ya hay quienes acuñan el término ‘ecoansiedad’; sin embargo yo quiero proponer la ‘ecoesperanza’. La ecoesperanza no es una palabra vacía como las que usan los “coach” que nos quieren vender la felicidad individual como la solución a los problemas de nuestro tiempo sin interpelar la estructura en la que se desarrollan estos problemas; en ese sentido, la ecoesperanza es un elemento que se construye colectivamente, ya que de ninguna otra manera es posible en el momento actual, enfrentar los retos que tenemos. 

En este momento estamos viviendo los niveles de violencia más altos desde la Segunda Guerra Mundial y vemos cómo van en aumento también los discursos totalitarios que amenazan la Democracia y los consensos que durante más de 70 años se han construído entre naciones; en este momento debemos llenarnos de valentía para defender y promover los Derechos Humanos y en especial el derecho que tenemos a vivir en un planeta sano, limpio, digno y en paz. 

Para esto la ecoesperanza es un valor muy importante pues otra de sus características es que al igual que la naturaleza, es resiliente y se aferra a la vida; así como la naturaleza tiene la increíble capacidad de restaurarse por sí misma, la ecoesperanza se aferra, renace  permanece: en otras palabras ¡la ecoesperanza resiste siempre!

Adicionalmente cuando tenemos ecoesperanza tenemos un superpoder porque aunque somos conscientes del caos que nos rodea, transformamos la indignación en ecoesperanza como motor de cambio para transformarlo y en ese sentido nos permite construir un mundo mejor y ¿qué otro superpoder podría ser mejor que transformar la realidad?

Mi propuesta de  ecoesperanza es una llamada a la acción pues se basa en acciones, compromisos y ambición: lo importante es dar el primer paso, aunque cueste un poco.

Muchas veces también habrá gente que deslegitime nuestros argumentos por el simple hecho de provenir de niños, niñas y jóvenes (adultocentrismo) no obstante recuerden que la edad para defender nuestros derechos y alzar nuestras voces no está establecida ni limitada, todos y todas podemos ejercer nuestra voz y utilizarla como una potente herramienta para hacer de nuestro entorno un mejor lugar para todos.

Por eso no olvidemos que la ecoesperanza es la oportunidad de nuestra generación!