LA SOLIDARIDAD DIGITAL EN AMÉRICA LATINA: UN PUENTE EN EL MUNDO VIRTUAL UN PUENTE EN EL MUNDO VIRTUAL
NORMA MELARA
El Salvador
Palabras clave: solidaridad digital, América Latina, tecnología, redes sociales, crowdfunding, voluntariado digital, brecha digital, inclusión digital, etc.
Introducción
La era digital ha transformado 360 ° la forma en que nos relacionamos, trabajamos y vivimos. En América Latina, este acontecimiento se ha realizado de manera profunda, generando nuevas maneras de interacción y colaboración. Una de las más notables es la solidaridad digital, que ha cobrado especial importancia en los últimos años, especialmente en el contexto de la pandemia de COVID-19.
¿Qué es la solidaridad digital?
La solidaridad digital se trata sobre el uso de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) para expresar apoyo, compartir recursos y colaborar en beneficio de los demás seres humanos. Se manifiesta en un amplio repertorio de acciones, desde la difusión de información de interés público hasta la organización de campañas de recaudación de fondos en línea.
La solidaridad digital en acción
En América Latina, la solidaridad digital se ha materializado en diversas iniciativas:
- Plataformas de crowdfunding: Han permitido a miles de personas acceder a financiamiento para proyectos sociales, emprendimientos y causas humanitarias. Un buen ejemplo, podemos mencionar a HIPGive, la cual es la “plataforma de herramientas digitales de Hispanics in Philanthropy que posibilita la movilización de recursos para proyectos de impacto social en el continente americano. Por medio de innovadoras estrategias de crowdfunding, campañas digitales permanentes, peer to peer giving y círculos de dar digitales, las personas y las organizaciones encuentran las mejores soluciones para crear comunidad y generar un impacto positivo en sus comunidades”.
Debemos tener presente, que no todo son flores para los emprendimientos sociales. Todavía en la mayoría de los países de América Latina falta un marco legal que reglamente los negocios de impacto y la atracción de recursos aún es muy tenue, lo que dificulta el desarrollo de proyectos de menor escala. Debido a lo anterior, los emprendedores sociales dependen en gran medida de donaciones.
A pesar de las dificultades, el escenario es bastante positivo, pues el concepto aún es relativamente nuevo en los países del continente.
La peruana Mariana Costa es la fundadora de Laboratoria, un proyecto de emprendimiento social que forma a mujeres jóvenes y de bajos recursos de Perú, México y Chile como programadoras y expertas en desarrollo web.
En 2014, Laboratoria puso en marcha el primer programa piloto con 15 jóvenes. Actualmente, la empresa duplicó su capacidad de formación, capacitando a más de 4. 000 jóvenes desde sus inicios. Su objetivo es empoderar a las mujeres que no han tenido acceso a una educación de calidad para que encuentren empleo en el sector tecnológico, más allá del género y las capacidades económicas.
- Redes sociales: Se han convertido en espacios de debate, organización y movilización social, facilitando la coordinación de acciones colectivas.
- Voluntariado digital: Profesionales de diversas áreas ofrecen sus conocimientos y habilidades de forma gratuita para apoyar a organizaciones sin fines de lucro y comunidades vulnerables. En concreto, Amnistía Internacional nos señala que “En un mundo donde la conexión y la solidaridad son más importantes que nunca, el voluntariado digital se presenta como una oportunidad única para marcar la diferencia y crecer como persona”
- Educación en línea: Se han multiplicado las iniciativas para garantizar el acceso a la educación de calidad para todos, especialmente en contextos de crisis. Por ejemplo, una experiencia muy gratificante es la Universidad Popular la cual es una iniciativa de formación mutua entre organizaciones sociales de América Latina, construida desde las bases y con las comunidades como centro.
Contribuye colectivamente a un programa de formación integral en tecnologías libres y comunicación para organizaciones sociales, con énfasis en la autonomía y la seguridad digital. Con el apoyo de herramientas en línea, se ponen en práctica metodologías de educación popular feministas y antirracistas con el centro en los derechos humanos. Los dispositivos educativos se enmarcan en procesos comunitarios, poniendo en práctica los conocimientos aprendidos para atender las necesidades de las comunidades, fortaleciendo capacidades.
La iniciativa es impulsada por CódigoSur, con la colaboración de COPINH, Arpas, FGER y otras organizaciones que se siguen sumando. Dicha iniciativa surge de las necesidades puestas en común en encuentros entre organizaciones sociales.
- Salud digital: Las TIC han facilitado la telemedicina, la teleasistencia y la difusión de información sobre salud, mejorando el acceso a servicios esenciales. Como muestra, en el webinario internacional “Mujeres que acompañan a mujeres en autocuidados digitales”, la Universidad Popular tuvo como invitadas a Mariángela Petrizzo y Nerissa Aguilera, de Mujeres Activistas por el Software Libre, para hablar de tecnologías libres, brecha de género, violencias digitales y autocuidados.
Los desafíos de la solidaridad digital
La solidaridad digital también enfrenta desafíos importantes, tales como: Brecha digital, desinformación, privacidad, sostenibilidad, entre otras.
El futuro de la solidaridad digital en América Latina
El futuro de la solidaridad digital en América Latina se presenta lleno de oportunidades y desafíos. Para aprovechar al máximo su potencial, es necesario: reducir la brecha digital, fomentar la alfabetización digital, promover la colaboración entre actores públicos, privados y sociales y desarrollar marcos regulatorios adecuados.
Conclusión
La solidaridad digital ha demostrado ser una herramienta poderosa para construir sociedades más justas y equitativas en América Latina. Sin embargo, para que su impacto sea aún mayor, es necesario abordar los desafíos existentes y trabajar de manera conjunta para construir un futuro digital más inclusivo y sostenible.