América Latina crecerá 2% en 2018 y 2’8% en 2019

América Latina crecerá 2% en 2018 y 2’8% en 2019


(EFE). América Latina y el Caribe tendrá un crecimiento económico de 2% en 2018 y un repunte de 2’8% en 2019, impulsado por una mayor inversión y consumo privados, según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) presentado el 11 de mayo de 2018 en Lima.

Latinoamérica tendrá una recuperación de la inversión empresarial, tras el 1’3% de alza del Producto Interno Bruto (PIB) en 2017, aunque se mantendrá «por debajo de lo niveles observados en otras regiones, lo cual, limita el potencial de crecimiento de la región», concluye el informe «Perspectivas Económicas Regionales para América Latina y el Caribe: Aprovechando el impulso».

Las próximas elecciones en varios países de la región, las tensiones geopolíticas y eventos meteorológicos extremos son algunos de los factores que pueden afectar el crecimiento económico en las Américas. Igualmente, «un viraje hacia políticas más proteccionistas y un endurecimiento repentino de las condiciones financieras mundiales» también podría ensombrecer mucho las perspectivas de crecimiento, apuntó el FMI.

En América del Sur, el impulso al crecimiento proviene del fin de las recesiones en Argentina, Brasil y Ecuador, el alza de precios de las materias primas y una moderación de la inflación que ha dado margen para una distensión de la política monetaria, precisó. Por su parte, México, Centroamérica y partes del Caribe se han visto beneficiados por el crecimiento en EEUU.

Las perspectivas para América Central, Panamá y Dominicana son favorables, y se prevé que se mantenga por encima del potencial en 2018, gracias al ímpetu del crecimiento en EEUU y el mundo. Sin embargo el FMI anotó que las potenciales implicaciones de la reforma tributaria en ese país y las renegociaciones en curso del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) «están generando incertidumbre».

Para México se prevé que el PIB se incremente a 2’3% en 2018, apoyado por las exportaciones netas y las remesas, mientras que en el Caribe se estima que el alza se sitúe en el rango de 1–2% en 2018 y 2019.

Citando a cada país, el Fondo estimó un crecimiento de 2% para Argentina en este año, que se enfrentará a los efectos de una fuerte sequía, mientras que Brasil recibió un estimado de 2’3% debido a las condiciones externas favorables y de una recuperación del consumo y la inversión privada. No obstante, un riesgo importante para Brasil, indicó el FMI, es que «el programa de políticas podría alterarse después de las elecciones presidenciales en octubre», y que eso «dé lugar a volatilidad en el mercado y a una mayor incertidumbre en las perspectivas a mediano plazo».

Para Chile estimó un alza de 3’4%, debido a que las exportaciones y la inversión empresarial están propulsando la recuperación, con el apoyo de un sólido gasto de los hogares y condiciones financieras algo más favorables.

Para Colombia el estimado de 2’7% de crecimiento responde a «las políticas más laxas y el favorable entorno mundial», así como el incentivo de la demanda interna y la inversión en proyectos petroleros.

Respecto a Perú, estimó que las políticas macroeconómicas contracíclicas ayuden a un repunte del crecimiento hacia 3’75, aunque «persisten los riesgos a la baja relacionados con la investigación del caso Odebrecht», que ha generado investigaciones contra cuatro expresidentes y políticos locales.

En el caso de Venezuela, el FMI afirmó que se prevé una contracción de 15%, que se suma a una contracción acumulada de 35% en el período 2014-2017. La crisis humanitaria también está agudizándose, con una escasez cada vez mayor de bienes de primera necesidad, colapso del sistema de salud y elevados índices de delincuencia, lo que ha provocado el aumento de la emigración a países vecinos.

El FMI sugirió a las autoridades regionales proseguir con ajustes para situar los coeficientes de endeudamiento en una trayectoria sostenible, así como afrontar la corrupción con mejoras en la gestión de gobierno y el clima de negocios, entre otras medidas.

Evolución de la Pobreza en américa Latina

Lamentablemente, la primera constatación es que la pobreza está creciendo.

Según el último informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) sobre el panorama social de América Latina, la pobreza y la pobreza extrema han ido aumentando en la región desde el año 2014. Hasta esa fecha, la pobreza había disminuido de forma progresiva desde 2002. Sin embargo, esa tendencia ha cambiado en los últimos años.

Según la información más reciente de este organismo, el número de personas pobres en América Latina en 2016 llegó a 186 millones (30’7% de la población), y la pobreza extrema afectó a 61 millones de personas (10% de la población).

En este contexto, el informe insiste en la necesidad de continuar fortaleciendo las instituciones y las políticas activas que contribuyan a seguir trabajando para reducir la pobreza y la extrema pobreza, y así evitar los retrocesos que se han experimentado en los últimos tiempos.

Para ello, la CEPAL aboga por la contribución al aumento de los ingresos en los hogares de menores recursos, a través del mercado laboral, y otras vías como sistemas de pensiones y transferencias públicas.

El texto sitúa las políticas laborales, la provisión de servicios públicos, los sistemas de protección social y las políticas de superación de la pobreza, como algunos de los aspectos que inciden directamente en la distribución de ingresos de los hogares y que, por tanto, determinan que el crecimiento económico pueda traducirse en mejores condiciones de vida para la población.

Para contribuir a ese crecimiento, la FMBBVA (Fundación Microfinanzas BBVA) facilita el acceso a productos y servicios financieros a personas vulnerables que cuentan con actividades productivas en la región. Personas que salen adelante con los excedentes que ellos mismos generan, y que con su trabajo, logran mejorar sus vidas y las de quienes les rodean.

Datos económicos de la CEPAL

A pesar de la crisis en el precio de las mercancías, Bolivia está hace más de una década creciendo en una media anual del 5%, crecimiento superior al de Estados Unidos y de los demás países sudamericanos. El año 2016, creció un 4,3%, seguido por Paraguay (4,1%) y Perú (4%). Con estos números, Bolivia pasó a ser el que más crece en América del Sur.

En el poder desde hace diez años, el gobierno de Evo Morales mantiene el crecimiento gracias a la nacionalización del Petróleo y a las exportaciones de gas natural que vende a Brasil y Argentina. Aunque haya realizado esfuerzos para diversificar la economía (con la venta de diesel, estaño y soja), persiste la pregunta de cuánto tiempo va a conseguir sostener su modelo de desarrollo, considerado por muchos «el milagro económico boliviano».

Datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, CEPAL, estiman que toda la región, en 2017, creció 1,2%, y calculan que un 2,2% en 2018, impulsada por la producción de materias primas. Comparado con Estados Unidos, que creció apenas un 1,5%, el desempeño de Bolivia fue excelente. Brasil registró un retroceso de 3,6% en 2016, pero obtuvo el sexto peor desempeño de la región en 2017, empatado con Ecuador y detrás de países como Venezuela (-8%), Cuba (-0,5%) y Surinam (-0,2%). La CEPAL espera que Brasil haya alcanzado en 2018 un crecimiento más robusto del 2%, lo que mejorará la posición del país entre los demás.

La CEPAL afirma que la capacidad de los países de América Latina y del Caribe de generar crecimiento sostenido depende de la creación de «espacios aptos para políticas que apoyen la inversión», a fin de «reducir el efecto de choques externos y evitar consecuencias significativas en el desempeño de las economías en medio y largo plazo». En este contexto, la CEPAL defiende impulsar la inversión pública y privada, y diversificar la estructura productiva, para generar mayor valor agregado. En el campo político la gestión de Evo ha sido elogiada por sus reformas inclusivas, pero criticada por sus tendencias autoritarias, casos de corrupción...