América Latina, basurero de desechos

América Latina,
basurero de desechos tóxicos


Hace aproximadamente un año, funcionarios de la oficina de Aduana de Argentina se alarmaron por algunas de las solicitudes que se encontraban en sus escritorios.

Un empresario quería importar cinco mil toneladas de solvente industrial altamente tóxico. Otro quería traer al país tierra con niveles bajos de radioactividad. Había solicitudes para trasladar toneladas de desechos tóxicos de las plantas de cloruro de polivinilo y propuestas para importar cientos de miles de toneladas de desperdicios plásticos. El origen de casi todos estos desechos era Europa y Estados Unidos.

Los funcionarios no tardaron mucho tiempo en comprender que Argentina se había convertido en el último ejemplo de lo que muchos dicen es una tendencia creciente: las naciones industrializadas, al darse cuenta de que es excesivamente costoso eliminar gran parte de los desperdicios peligrosos y otros no tan peligrosos en sus propios territorios, están recurriendo con mayor frecuencia a Latinoamérica como el lugar para deshacerse de ellos.

«En los veinte años que llevo trabajando en la Aduana nunca vi tanta cantidad de desechos industriales y desperdicios que llegan al país provenientes de Estados Unidos y Europa como ahora», dijo Carlos Milstein, subdirector de la Oficina de Importaciones de Tecnología. Milstein advirtió, asimismo, que «si no tomamos las precauciones adecuadas, Argentina se convertiría finalmente en un área de eliminación de gran parte de estos desechos».

Grupos que analizan esta cuestión sostienen que el envío de cantidades cada vez mayores de desperdicios a Latinoamérica es evidente. Estudios llevados a cabo por el Congreso de EEUU muestran que el país está enviando grandes cantidades de tóxicos a México.

Y funcionarios de la Agencia para la Protección del Medio Ambiente han informado sobre recientes propuestas para enviar lodo y otros desechos de los municipios particularmente de Nueva Jersey y otros Estados de la costa Este a Centro y Suramérica.

Además, grupos ecologistas, como Greepeace, han manifestado que Centroamérica también se ha convertido en el lugar preferido por los municipios para enviar cenizas de incineradores.

En un informe realizado el año pasado por la comisión Sudamericana de Paz, un grupo ecologista con sede en Santiago de Chile, citó 70 ejemplos de intentos de importar desechos tóxicos a Latinoamérica desde Estados Unidos y Europa en los años 80. Trece de tales ejemplos correspondían a 1980/86, 31 a 1987 y 26 a 1988.

Hasta hace poco tiempo, uno de los lugares favoritos era Africa, donde la eliminación de una tonelada de desechos tóxicos podría tener un costo tan pequeño como 2,5 $, comparado con casi dos mil dólares en Estados Unidos y Europa.